ANALISIS DE LA DOCTRINA DE SHOCK

 




 SEBASTIÁN PACURUCU


PSICOLOGIA SOCIAL


ANALISIS DE LA DOCTRINA DE SHOCK 


MARZO- AGOSTO 2025


04 ABRIL DE 2025




La doctrina del shock de Naomi Klein: una perspectiva desde la psicología social

     La obra "La doctrina del shock" de Naomi Klein (2007) presenta una crítica incisiva al capitalismo contemporáneo, argumentando que las élites económicas y políticas han aprovechado crisis y desastres para implementar políticas neoliberales impopulares. Este ensayo analiza cómo los conceptos de la psicología social, como la manipulación, la obediencia y la conformidad, se relacionan con las estrategias descritas por Klein, y cómo estas tácticas han sido utilizadas para moldear el comportamiento colectivo en momentos de vulnerabilidad.​

     Klein sostiene que, tras eventos traumáticos, las sociedades entran en un estado de shock que las hace más susceptibles a aceptar cambios drásticos impuestos desde el poder. Este fenómeno puede explicarse a través de la teoría de la obediencia de Milgram (1963), que demuestra cómo las personas pueden actuar en contra de sus valores bajo la presión de una autoridad percibida. En contextos de crisis, los líderes pueden presentarse como figuras autoritarias que ofrecen soluciones rápidas, induciendo a la población a aceptar medidas que, en circunstancias normales, serían rechazadas.​

     La conformidad, entendida como la tendencia a ajustar comportamientos y creencias para alinearse con un grupo, es otro concepto relevante. Asch (1951) mostró cómo los individuos pueden conformarse con opiniones mayoritarias incluso cuando son incorrectas. En el contexto de la doctrina del shock, las élites pueden manipular la percepción pública para crear una ilusión de consenso en torno a políticas neoliberales, llevando a la población a aceptarlas por conformidad social.​

     Klein analiza cómo, en Chile y Argentina, las dictaduras utilizaron el miedo y la represión para implementar reformas económicas radicales. La psicología social explica que, bajo amenazas extremas, las personas pueden experimentar indefensión aprendida (Seligman, 1975), una condición en la que sienten que no pueden influir en su entorno, lo que las lleva a la pasividad y aceptación de cambios impuestos.​

     Más allá de las estructuras políticas y económicas que operan las doctrinas del shock, es fundamental que como individuos asumamos un rol más activo y crítico frente a la información y las decisiones que tomamos. Muchas veces, el impacto del shock no solo reside en la magnitud de la crisis, sino también en la pasividad con la que la enfrentamos. Es en esos momentos cuando se pone a prueba nuestra capacidad de análisis y nuestra disposición a cuestionar el discurso oficial. La psicología social nos enseña que, si bien estamos condicionados por el entorno, no somos completamente determinados por él; hay margen para resistir, para tomar distancia y actuar con conciencia. Este margen debe ser cultivado y defendido, especialmente en contextos donde la verdad se diluye y el miedo se convierte en la herramienta principal de control.

     Los medios de comunicación desempeñan un rol crucial en la formación de la opinión pública. La teoría del establecimiento de la agenda (McCombs y Shaw, 1972) sugiere que los medios pueden influir en la importancia que el público otorga a ciertos temas. Durante crisis, si los medios enfatizan narrativas que justifican políticas neoliberales, pueden facilitar su aceptación al moldear las percepciones y prioridades de la sociedad.​

     Si algo deja en claro la lectura de La doctrina del shock es la urgente necesidad de fomentar una educación que no solo instruya, sino que forme ciudadanos críticos y emocionalmente resilientes. La educación tradicional ha tendido a priorizar el conocimiento técnico por encima del pensamiento crítico, dejando a las personas vulnerables ante narrativas manipuladoras y estructuras de poder que operan en la sombra. Desde la psicología social, la formación de la identidad y los esquemas de pensamiento se gestan en la interacción con el entorno, y la escuela es uno de esos espacios clave. Por ello, resulta indispensable repensar la educación como un instrumento de autonomía y empoderamiento social, capaz de preparar a las futuras generaciones para no solo sobrevivir las crisis, sino enfrentarlas desde la reflexión, la solidaridad y la justicia.

     A pesar de las tácticas de shock, existen ejemplos de resistencia donde las comunidades han desarrollado resiliencia y cohesión social para enfrentar políticas impuestas. La teoría del apoyo social (Cohen y Wills, 1985) destaca que las redes de apoyo pueden mitigar el estrés y fortalecer la capacidad de acción colectiva, contrarrestando los efectos del shock inducido.​

     Finalmente, este análisis lleva a cuestionarnos sobre el tipo de sociedad que queremos construir. La doctrina del shock revela los límites de un modelo que prioriza la rentabilidad sobre el bienestar humano. Pero también nos obliga a imaginar alternativas. La psicología social puede contribuir a este proceso promoviendo una ética del cuidado colectivo, en la que las relaciones humanas, el apoyo mutuo y la cooperación sean valores fundamentales. En lugar de reaccionar con miedo y competencia frente a las crisis, podríamos responder desde la empatía y la acción conjunta. Construir resiliencia comunitaria no es solo una respuesta práctica ante el shock, sino una forma de desafiar sus fundamentos más profundos. Es, en última instancia, un acto político y profundamente humano.

     La "doctrina del shock" de Naomi Klein, desde una perspectiva de la psicología social, revela cómo las crisis pueden ser explotadas para manipular a las sociedades hacia la aceptación de políticas que favorecen intereses específicos. Comprender los mecanismos psicológicos subyacentes es esencial para fomentar una ciudadanía crítica y resistente a tácticas de manipulación en tiempos de crisis.​

Referencias

Asch, S. E. (1951). Effects of group pressure upon the modification and distortion of judgments. In H. Guetzkow (Ed.), Groups, leadership, and men (pp. 177-190). Pittsburgh, PA: Carnegie Press.

Cohen, S., & Wills, T. A. (1985). Stress, social support, and the buffering hypothesis. Psychological Bulletin, 98(2), 310-357.

Klein, N. (2007). La doctrina del shock: el auge del capitalismo del desastre. Barcelona: Paidós.

McCombs, M. E., & Shaw, D. L. (1972). The agenda-setting function of mass media. Public Opinion Quarterly, 36(2), 176-187.

Milgram, S. (1963). Behavioral study of obedience. Journal of Abnormal and Social Psychology, 67(4), 371-378.

Seligman, M. E. P. (1975). Helplessness: On depression, development, and death. San Francisco, CA: W. H. Freeman.


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