ANÁLISIS DE “PARA LEER AL PATO DONALD”

 

 

 

 

 

 

SEBASTIÁN PACURUCU

 

 

PSICOLOGIA SOCIAL

 

 

ANALISIS DE LIBRO

 

 

MARZO- AGOSTO 2025

 

 

30 DE MARZO 2025

 

 

ANÁLISIS DE “PARA LEER AL PATO DONALD”

   En un mundo donde los medios moldean las percepciones y los valores, leer Donald Duck, de Ariel Dorfman y Armand Mattelart, parece ser una obra fundamental para comprender cómo los productos culturales pueden actuar como vehículos de las ideologías dominantes. Publicado en 1971, este libro revela cómo los cómics de Disney transmiten a los lectores, especialmente a los niños, valores de dependencia, colonialismo y capitalismo. A través del análisis marxista y estructuralista, los autores revelan los mensajes ocultos en los cómics de Donald y su familia, mostrando cómo refuerzan un sistema de desigualdad. Este ensayo explorará los argumentos centrales de Dorfman y Mattelart, su relevancia hoy y las críticas que han atraído.

     En la década de 1970, América Latina atravesaba un período de profundos cambios políticos y sociales. Los gobiernos progresistas buscaron romper su dependencia económica de los países desarrollados, mientras las potencias occidentales intervenían para mantener su hegemonía. En este contexto, Dorfman y Mattelart analizan los cómics de Disney como instrumentos de dominación ideológica que refuerzan las estructuras de poder y dependencia en los países del tercer mundo.

     El libro sostiene que los cómics de Disney no son simplemente entretenimiento inocente, sino que transmiten una visión del mundo que naturaliza la explotación, la injusticia y el individualismo. Los personajes de Disney, especialmente el Pato Donald y su familia, representan una sociedad sin conflicto de clases, en la que las relaciones de explotación se esconden tras la apariencia de aventura y fantasía.

     Uno de los puntos claves del análisis es la ausencia de la familia nuclear. A diferencia de otras historias infantiles, en los cómics de Disney no hay ni padre ni madre; Sólo tíos, tías, sobrinos y sobrinas y amigos. Esto elimina la posibilidad de transmisión generacional de bienes y conocimientos, lo que refleja la situación de los trabajadores bajo el capitalismo, que dependen del sistema para su sustento en lugar de depender de las redes de apoyo familiar. Los personajes aparecen así eternamente infantiles y precarios, reforzando la idea de dependencia.

     Dorfman y Mattelart también analizan cómo los cómics de Disney representan las relaciones entre los mundos desarrollados y subdesarrollados. En muchas historias, Donald y sus sobrinos viajan a tierras exóticas en busca de tesoros, lo que refuerza la narrativa colonialista de que los países ricos explotan los recursos de las naciones más pobres. Los habitantes de estos lugares suelen ser retratados como ingenuos, perezosos o incivilizados, lo que justifica sus saqueos y perpetúa estereotipos racistas.

     Esta visión del mundo corresponde a la teoría de la dependencia, según la cual los países subdesarrollados han sido condicionados por el capitalismo global a permanecer en una posición de subordinación económica. Así, los cómics de Disney no sólo reflejan, sino que también refuerzan esta estructura de dominación al presentar la explotación como algo natural e inevitable.

     Otro elemento central de “Para Leer al Pato Donald” es la promoción del individualismo. En los cómics de Disney, los personajes resuelven sus problemas sin apoyo colectivo; Las soluciones siempre dependen de la astucia individual o de la suerte, nunca de la organización social. Esto transmite la idea de que el éxito depende únicamente del esfuerzo personal y no de las condiciones estructurales, un concepto clave de la ideología capitalista.

     El tío Scrooge es el ejemplo más claro de este punto de vista. Presentado como modelo de éxito, su riqueza es vista como el resultado de su inteligencia y trabajo duro, sin cuestionar cómo la acumuló, ni a quién perjudicó al hacerlo. De esta manera se fortalece la fe en el mito del “sueño americano” y se invisibilizan las estructuras que perpetúan la desigualdad.

     Desde una perspectiva psicosocial, leer El Pato Donald nos permite analizar cómo la ideología dominante se internaliza en los individuos a través de la cultura popular. Dorfman y Mattelart sostienen que los cómics de Disney "crean en la mente de los niños una visión del mundo en la que las desigualdades son naturales y no deben cuestionarse". Esto se relaciona con el concepto de socialización ideológica, donde los medios de comunicación funcionan como agentes de transmisión de valores que, con el tiempo, se convierten en parte de la identidad de un individuo.

     Un claro ejemplo de este proceso es la forma en que las historias refuerzan la meritocracia. Se nos presenta un mundo en el que el éxito es producto exclusivo del esfuerzo personal, sin tener en cuenta las desigualdades estructurales. Este mensaje puede conducir a lo que se denomina “culpa por el fracaso”, donde quienes no logran prosperar se sienten socialmente responsables.

     Esto está dentro de las capacidades de asumir la responsabilidad de su propia situación en lugar de cuestionar el sistema que los oprime y devaluar a los grupos externos. Al reforzar estos estereotipos infantiles, las historias de Disney pueden contribuir a la reproducción del racismo y la xenofobia en la sociedad.

     Finalmente, la insistencia de los cómics en un mundo sin conflictos de clases tiene implicaciones para la percepción de la justicia social. Dorfman y Mattelart señalan que "los personajes aceptan su destino sin rebelión ni dudas", lo que genera una normalización de las desigualdades. Desde una perspectiva psicosocial, esto está relacionado con la teoría de la justificación del sistema, según la cual los individuos tienden a defender y justificar el status quo, incluso cuando les resulta perjudicial. De este modo, la cultura popular no sólo refleja la realidad, sino que la construye y la refuerza.

     A lo largo de los años, el libro ha sido objeto de diversas críticas. Algunos sostienen que su análisis es exagerado y atribuye a Disney una deliberada intención ideológica, cuando en realidad los cómics simplemente reflejan las ideas dominantes de su época. Otros argumentan que la visión marxista de Dorfman y Mattelart es reduccionista e ignora la capacidad de los lectores de interpretar críticamente los cómics.

     Sin embargo, la importancia de leer al Pato Donald sigue siendo importante. En la era de la globalización y el consumo de medios masivos, el análisis crítico de la cultura popular es más necesario que nunca. Las empresas de medios continúan produciendo contenidos que refuerzan narrativas de desigualdad y dependencia. Las reflexiones de Dorfman y Mattelart pueden, por tanto, aplicarse a nuevas formas de entretenimiento, como el cine, los videojuegos y las redes sociales.

     Leer el Pato Donald no es sólo un análisis de cómics, sino una reflexión sobre el poder de los medios para moldear nuestra percepción del mundo. Dorfman y Mattelart destacan cómo los productos culturales pueden funcionar como instrumentos de dominación ideológica, reforzando los valores del individualismo, el colonialismo y la dependencia económica. Si bien algunas de sus conclusiones han sido debatidas, su llamado a cuestionar los mensajes ocultos de la cultura popular sigue siendo oportuno. En un mundo donde los medios de comunicación tienen un poder sin precedentes, la capacidad de leer entre líneas sigue siendo una herramienta fundamental para la emancipación y el pensamiento crítico.

 

 

 

 


REFERENCIAS

Dorfman, A., & Mattelart, A. (2002). Para leer Al Pato Donald. Siglo XXI Ediciones.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA CONSTRUCCIÓN PSICOSOCIAL DE LA REALIDAD

Análisis de "Ignacio Martin- Baro, la psicología, la liberación y el pensamiento latinoamericano hoy"