"La Psicología como Engaño"
SEBASTIÁN PACURUCU
PSICOLOGIA SOCIAL
"La Psicología como Engaño"
MARZO- AGOSTO 2025
20 ABRIL DE 2025
Una Perspectiva de la Psicología Social sobre las Críticas de "La Psicología como Engaño"
El libro “La psicología como engaño”, escrito por
Edgar Barrero Cuellar, emerge como una obra provocadora y crítica que cuestiona
algunos fundamentos y prácticas consolidadas dentro del campo de la psicología.
Barrero plantea que, lejos de ser una disciplina neutral y científica, la
psicología puede ser utilizada como una herramienta de control social,
reproduciendo discursos que desvían la atención de las causas estructurales de
los problemas humanos. Desde su perspectiva, muchos enfoques psicológicos están
desconectados del contexto sociocultural y contribuyen al sostenimiento del
status, que al medicalizar el malestar y centrarlo en el individuo.
Esta crítica cobra una especial relevancia dentro de
la psicología social, una rama que justamente se ocupa de analizar cómo el
entorno, las dinámicas de poder, las normas sociales y los contextos culturales
influyen en la conducta humana. La mirada de Barrero Cuellar nos invita a
repensar el rol de la psicología más allá del consultorio y a cuestionar los
marcos individualistas que muchas veces omiten factores determinantes como la
pobreza, la desigualdad o la discriminación. Este ensayo explorará las críticas
planteadas en “La psicología como engaño” desde una perspectiva de la
psicología social, analizando cómo ciertos enfoques individualistas y
descontextualizados pueden obviar factores sociales cruciales, perpetuando así
formas de “engaño” en la comprensión y la intervención psicosocial.
Barrero Cuellar ofrece una visión desafiante de la
psicología como disciplina que, en muchos casos, ha perdido su vínculo con lo
social y se ha convertido en un instrumento de control. Una de sus principales
críticas es el individualismo metodológico, el cual reduce los problemas
humanos a características personales, dejando de lado los factores sociales,
políticos y económicos que los originan o agravan. Desde esta óptica, la
psicología contribuye a responsabilizar al individuo por su malestar, sin
cuestionar el entorno que lo genera. Además, el autor cuestiona la validez y
eficacia de ciertos constructos teóricos y técnicas terapéuticas, argumentando
que muchos de ellos carecen de una base crítica y se aplican sin considerar el
contexto cultural o social del paciente. Barrero también critica la medicalización
de los problemas sociales, es decir, la tendencia a diagnosticar y tratar con
medicamentos situaciones que en realidad tienen raíces estructurales como el
desempleo, la violencia o la exclusión.
Otro punto central de su análisis es la relación de
poder entre terapeuta y paciente, que puede reproducir dinámicas autoritarias y
silenciar la voz del sujeto. En esta relación, muchas veces el terapeuta asume
una posición de superioridad, lo cual puede generar dependencia y desmovilizar
la agencia del consultante. Finalmente, Barrero denuncia la influencia de la industria
de la salud mental, cuyos intereses económicos pueden estar por encima del
bienestar de las personas, impulsando diagnósticos y tratamientos que
benefician al mercado más que a los pacientes. Aunque el libro no es una
investigación empírica, sí recoge casos y ejemplos reales de prácticas
terapéuticas que ilustran sus críticas. Uno de ellos es el uso indiscriminado
de antidepresivos para tratar el malestar social, o las campañas de
"autoayuda" que refuerzan la idea de que todo depende de la actitud
del individuo, invisibilizando las condiciones estructurales que lo afectan.
La psicología social, al centrarse en la interacción
entre el individuo y su contexto, ofrece un enfoque más integral y crítico
frente a los modelos individualistas denunciados por Barrero. A diferencia de
otras ramas de la psicología que buscan explicar el comportamiento desde lo
biológico o lo intrapsíquico, la psicología social enfatiza el papel del
entorno, la cultura, las normas sociales y las estructuras de poder como
elementos determinantes del bienestar psicológico. Uno de los aportes más
importantes de esta disciplina es su crítica al individualismo metodológico, al
señalar que ningún fenómeno psicológico puede entenderse de forma aislada.
Problemas como la ansiedad, la depresión o la violencia no solo residen en el
sujeto, sino que son moldeados por condiciones sociales como la pobreza, la
discriminación o la precarización laboral.
Además, la psicología social aporta una comprensión profunda
de la construcción social de la realidad. Esto implica que categorías como
“enfermedad mental” no son verdades universales, sino construcciones históricas
y culturales que responden a intereses específicos. Un ejemplo es cómo ciertos
comportamientos son considerados patológicos en unas culturas, pero normales en
otras, o cómo los criterios diagnósticos cambian con el tiempo. Desde esta
perspectiva, las críticas de Barrero Cuellar se ven reforzadas. La psicología
social puede iluminar cómo los enfoques descontextualizados tienden a
naturalizar el malestar, despolitizando las causas estructurales del
sufrimiento. También permite cuestionar la pretendida neutralidad de los
discursos psicológicos, mostrando cómo están atravesados por relaciones de
poder y sistemas de creencias que pueden legitimar la exclusión o la opresión.
Es importante reconocer que la psicología no es una
disciplina homogénea ni estática. Existen múltiples enfoques, escuelas y
prácticas que conviven y se cuestionan mutuamente. No todas las corrientes
psicológicas pueden ser catalogadas como "engañosas", y muchas de
ellas han contribuido de manera significativa al bienestar humano. Existen
modelos que han incorporado una mirada ética, crítica y sensible al contexto
social, como la psicología comunitaria o el enfoque sistémico, los cuales
buscan intervenir sobre las condiciones estructurales del malestar y no
solamente sobre los síntomas individuales. La psicología, bien aplicada, puede
ser una herramienta poderosa de transformación y empoderamiento. Sin embargo,
la autocrítica es fundamental. Como plantea Barrero Cuellar, muchas veces la
psicología ha caído en la trampa de reproducir el orden establecido, sin
cuestionar sus propios fundamentos. Es necesario fomentar una actitud reflexiva
y ética en la formación profesional, que permita detectar y evitar prácticas
ineficaces o incluso dañinas.
En este sentido, la psicología social puede desempeñar
un papel clave como vigilante crítico, promoviendo análisis complejos e
intervenciones que integren los factores sociales, culturales y políticos que
influyen en el malestar. Más que desechar la psicología, se trata de
transformarla desde dentro, ampliando su mirada y su compromiso con la justicia
social. Las críticas formuladas por Edgar Barrero Cuellar en “La psicología
como engaño” nos invitan a repensar profundamente el papel de la psicología en la
sociedad. Desde la perspectiva de la psicología social, es posible comprender
cómo ciertos enfoques individualistas y descontextualizados pueden obviar
dimensiones sociales fundamentales, contribuyendo a una visión reduccionista
del malestar humano.
Adoptar una mirada crítica y contextualizada no
implica rechazar la psicología, sino transformarla para que esté al servicio de
la justicia social y el bienestar colectivo. La psicología social, al enfocarse
en las dinámicas de poder, los contextos culturales y la construcción social de
la realidad, tiene mucho que aportar en este camino. Este análisis sugiere la
necesidad de revisar los programas de formación, las prácticas clínicas y las
agendas de investigación en psicología, para incorporar enfoques más integradores,
éticos y socialmente comprometidos. Solo así se podrá evitar que la psicología,
en lugar de aliviar el sufrimiento humano, se convierta en una forma de engaño
disfrazada de ciencia.
Referencias
Barrero
Cuellar, E. (2011). La psicología como engaño. Editorial Desde Abajo.
Feltham, C.
(2002). The client’s perspective on the therapist’s power: A qualitative study.
British Journal of Guidance & Counselling, 30(4), 379–388.
https://doi.org/10.1080/0306988021000025674

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